La mar está hambrienta.
Se devora a sí misma
y devuelve cadáveres en la orilla.
Nos Reclama,
pide por nosotros,
pero yo solo tengo esta muerte entre mis manos:
Anónima,
pequeñita,
descuajeringada.
No tengo con quién llorarla,
ni dónde enterrarla.
Es tan mía,
tan sola y mía,
que ni putearte puedo.
La he sentido agonizar en el cuenco de mis manos,
resistir la noche abismada
y apretar los dientes hasta sangrar.
Luna que se fue derritiendo hasta ser un charquito de agua turbia
y deslizarse por la herida que hay en esta certeza:
no voy a perdonarte ser tan predecible en el temor.
II.
Pero Ella sigue,
reclama,
avanza sobre las profundidades,
levanta el sedimento,
espuma negra se vuelve su boca
y embravecida se rompe
cantando mi canción.
Repito:
solo tengo esta muerte
y el deseo que te mueras con ella.
No vamos a tener epitafios,
no estamos documentados en el mapa del tiempo,
fuimos actos que nadie atestiguó
y un par de indefiniciones con las que fagocitamos nuestras estrellas
hasta convertirlas en polvo debajo de mis pulmones.
Entrego
y pido:
"Madre de las transformaciones,
llévame,
destruime entre las rocas,
devorame,
volveme espuma,
noctiluca, si es que lo merezco,
pero no dejes nada que se me parezca,
no me permitas ser tan igual a mi."
domingo, 16 de marzo de 2014
jueves, 13 de marzo de 2014
Plegaria para nosotros
Recen Comadres,
recen,
que la luna esta creciendo
y yo despido al sol con los pies llenos de mar.
Recen Comadres,
que desde acá,
puedo oír sus voces,
como abejas laboriosas
envolviendo mi corazón estrujado de amar entre tanta incertidumbre.
Reconozco sus párpados cerrados bajo la luz de las velas.
Recen Comadres,
llámennos,
no nos dejen olvidar
ni caminar sin saber
qué forma y cuánto peso tenemos para erguirnos ante nosotros mismos
y sostener el encuentro.
Recen Comadres,
que el salto otra vez está dispuesto sobre el camino
y el jaguar encerrado en el círculo de sangre de mis antepasadas
amenaza con devorarme.
¡Hay Comadres!
Algo me dice que voy a necesitar de su canto.
Lo siento detenerse,
volver a dudar
y yo no puedo estarme quieta.
Que esta vez no nos asuste el amanecer,
que me encuentre,
que sea Amor
y sembradío.
recen,
que la luna esta creciendo
y yo despido al sol con los pies llenos de mar.
Recen Comadres,
que desde acá,
puedo oír sus voces,
como abejas laboriosas
envolviendo mi corazón estrujado de amar entre tanta incertidumbre.
Reconozco sus párpados cerrados bajo la luz de las velas.
Recen Comadres,
llámennos,
no nos dejen olvidar
ni caminar sin saber
qué forma y cuánto peso tenemos para erguirnos ante nosotros mismos
y sostener el encuentro.
Recen Comadres,
que el salto otra vez está dispuesto sobre el camino
y el jaguar encerrado en el círculo de sangre de mis antepasadas
amenaza con devorarme.
¡Hay Comadres!
Algo me dice que voy a necesitar de su canto.
Lo siento detenerse,
volver a dudar
y yo no puedo estarme quieta.
Que esta vez no nos asuste el amanecer,
que me encuentre,
que sea Amor
y sembradío.
domingo, 16 de febrero de 2014
Ando como Canto
Feliz de haber parte de la creación del primer disco de Nato Cortez, "Ando Como Canto". Una obra trashumante, gestante, acompañada por tantas manos y corazones, que no podemos dejar de sentirnos bendecidas por la Mama Quilla...canciones populares latiniamericanas, poesia, danza e improvisaciones varias!
Por el camino y los caminantes, por todo lo que aún no hemos vivido y sucederá, Salú!!
http://www.youtube.com/watch?v=mCROFvlV5Bg&list=PLHpAao4t0_hUtWvTKLlgORoOH1tfcvHDN&index=1
viernes, 10 de enero de 2014
Machu Pichu
Final y Comienzo
Soñaba, la Niña, con pájaros. Pájaros azules volando, rebotando entre las paredes de su casa. Gentes había que querían aplastarlos con escobas, pero ella estaba alli para abrirles puertas y ventanas y enseñarles la salida. Así el vuelo espantado por la presencia de la muerte, volvía a ser libertad y horizonte desconocido.
Sube la cuesta, la Mujer, aleteando dentro tanto camino andado. Pasan las horas en Machu Pichu, como un río caudaloso. Sol. Lluvia. Sol. Arcoiris. Lluvia en los ojos. "Ya todo ha sucedido"- cree Ella, la Mujer, que ahora acuna a la Niña que fue.
Un movimiento en el aire dice su nombre y ella gira hacia la izquierda para ver al pájaro de plumas azules detener su vuelo sobre el montón de piedras cuidadosamente apiladas donde Ella observa, por última vez, el mapa de tiempo escrito en medio de las montañas. Ríe en espiral, para Ella. Ahora sí: Todo ha sucedido.
Soñaba, la Niña, con pájaros. Pájaros azules volando, rebotando entre las paredes de su casa. Gentes había que querían aplastarlos con escobas, pero ella estaba alli para abrirles puertas y ventanas y enseñarles la salida. Así el vuelo espantado por la presencia de la muerte, volvía a ser libertad y horizonte desconocido.
Sube la cuesta, la Mujer, aleteando dentro tanto camino andado. Pasan las horas en Machu Pichu, como un río caudaloso. Sol. Lluvia. Sol. Arcoiris. Lluvia en los ojos. "Ya todo ha sucedido"- cree Ella, la Mujer, que ahora acuna a la Niña que fue.
Un movimiento en el aire dice su nombre y ella gira hacia la izquierda para ver al pájaro de plumas azules detener su vuelo sobre el montón de piedras cuidadosamente apiladas donde Ella observa, por última vez, el mapa de tiempo escrito en medio de las montañas. Ríe en espiral, para Ella. Ahora sí: Todo ha sucedido.
lunes, 28 de octubre de 2013
Retrato III: Amor de Machos
Marco
No reconoce sus canas, ni su barriga. Allá, en sus años mozos, fue el "Rey de la Belleza del Trópico". El sigue siendo ese muchacho. De acuerdo a su reputación, se acerca a contarme de las viajeras que se han enamorado de él. Después me invita una cerveza. "Ya no tengo dueña"- me dice guiñándome un ojo.
Sus amigos cuentan como RossMary, la mujer que trabaja en el hospedaje de su padre y otra mujer del mismo pueblo, se pelean por él en el mercado central. "Eso ya fue"- me dice con gesto de superación y orgullo.
En la madrugada, la voz de Marco retumba por los pasillos del hospedaje rogándole a RossMary que le abra la puerta de su cuarto.
Antonio
"La vida del maestro rural es vida de gitano"- recita Antonio, mientras se pinta de oscuro los cabellos blancos de su cabeza. "Tengo 9 hijos, 4 del primero y 5 del segundo. Es casi como no tener ninguno...nunca los veo."
Parte de su profesión el desarraigo, se interna en la selva a comienzos de marzo y recién vuelve a la ciudad de Trinidad en diciembre.
"Lo mejor de Bolivia es el cementerio y el manicomio de Sucre, la ciudad Blanca" -me recomienda y evoca sus años de estudiante en aquella ciudad. "¿Será por eso?"- me pregunto sin comprender.
Ya no tiene mujer, afirma por la tarde. En la mañana, su voz endulza el canto de los gallos, al pedirle a Ella que venga a visitarlo.
No reconoce sus canas, ni su barriga. Allá, en sus años mozos, fue el "Rey de la Belleza del Trópico". El sigue siendo ese muchacho. De acuerdo a su reputación, se acerca a contarme de las viajeras que se han enamorado de él. Después me invita una cerveza. "Ya no tengo dueña"- me dice guiñándome un ojo.
Sus amigos cuentan como RossMary, la mujer que trabaja en el hospedaje de su padre y otra mujer del mismo pueblo, se pelean por él en el mercado central. "Eso ya fue"- me dice con gesto de superación y orgullo.
En la madrugada, la voz de Marco retumba por los pasillos del hospedaje rogándole a RossMary que le abra la puerta de su cuarto.
Antonio
"La vida del maestro rural es vida de gitano"- recita Antonio, mientras se pinta de oscuro los cabellos blancos de su cabeza. "Tengo 9 hijos, 4 del primero y 5 del segundo. Es casi como no tener ninguno...nunca los veo."
Parte de su profesión el desarraigo, se interna en la selva a comienzos de marzo y recién vuelve a la ciudad de Trinidad en diciembre.
"Lo mejor de Bolivia es el cementerio y el manicomio de Sucre, la ciudad Blanca" -me recomienda y evoca sus años de estudiante en aquella ciudad. "¿Será por eso?"- me pregunto sin comprender.
Ya no tiene mujer, afirma por la tarde. En la mañana, su voz endulza el canto de los gallos, al pedirle a Ella que venga a visitarlo.
lunes, 14 de octubre de 2013
Caótica
No pide permiso/
existe.
Abundancia que desafía
cuando cada rincón
es un mundo incierto.
Vuelan mariposas azules sobre el río
y una masacre ocurre selva adentro.
Crecen las plantas a su antojo7
la humedad se arregla en verde
y busca cualquier camino para deslizarse.
Todo se amontona
respira
gime.
Tanto parece lo justo
cuando el desorden es perfecto
y la belleza despiadada.
Canta el mundo en los colores de la lluvia,
cantan los espíritus que tejen los tiempos
y la piel se desintegra
para ser agua,
pájaro,
mata.
Se expanden los sentidos,
mi cuerpo es la selva.
Hay afuera
todo lo que llevo dentro.
existe.
Abundancia que desafía
cuando cada rincón
es un mundo incierto.
Vuelan mariposas azules sobre el río
y una masacre ocurre selva adentro.
Crecen las plantas a su antojo7
la humedad se arregla en verde
y busca cualquier camino para deslizarse.
Todo se amontona
respira
gime.
Tanto parece lo justo
cuando el desorden es perfecto
y la belleza despiadada.
Canta el mundo en los colores de la lluvia,
cantan los espíritus que tejen los tiempos
y la piel se desintegra
para ser agua,
pájaro,
mata.
Se expanden los sentidos,
mi cuerpo es la selva.
Hay afuera
todo lo que llevo dentro.
Retrato 2
El Abuelo
"Tenga cuidado con el Abuelo"- dice Ella. Cuerpo gordo y moreno, acostumbrado a trabajar fuerte bajo el calor del trópico. Cuando su voz recorre los pasillos del alojamiento, el enojo se le vuelve tan claro que lastima el aire.
"Tenga cuidado con el abuelo"- dice y hago fuerza para no reirme.
El abuelo se mueve cortito, una mueca de dolor le cubre el paso. Las cataratas le están cubriendo sus ojos y el audífono ya no le resuelve la sordera. Viejecito que da ternura, se acerca como puede hasta la puerta de mi cuarto, "María, esta noche le invito a mascar coca"- dice con aliento entrecortado y las nubes de sus ojos se abren un instante para destellar el hambre del lobo atrapado en ese cuerpo maltrecho.
II
"No te vayas María" -dice el Abuelo- "Esta tarde la llevo al río, no le cobro el alojamiento de esta noche". Su voz parece rogarle a una mujer que no soy yo. "No te vayas María"- repite con behemencia y yo pienso con la sonrisa apretada en un gesto serio, que los hombres que he amado nunca me han pedido eso.
"La vida es una novela María"- dice el abuelo.
"Tenga cuidado con el Abuelo"- dice Ella. Cuerpo gordo y moreno, acostumbrado a trabajar fuerte bajo el calor del trópico. Cuando su voz recorre los pasillos del alojamiento, el enojo se le vuelve tan claro que lastima el aire.
"Tenga cuidado con el abuelo"- dice y hago fuerza para no reirme.
El abuelo se mueve cortito, una mueca de dolor le cubre el paso. Las cataratas le están cubriendo sus ojos y el audífono ya no le resuelve la sordera. Viejecito que da ternura, se acerca como puede hasta la puerta de mi cuarto, "María, esta noche le invito a mascar coca"- dice con aliento entrecortado y las nubes de sus ojos se abren un instante para destellar el hambre del lobo atrapado en ese cuerpo maltrecho.
II
"No te vayas María" -dice el Abuelo- "Esta tarde la llevo al río, no le cobro el alojamiento de esta noche". Su voz parece rogarle a una mujer que no soy yo. "No te vayas María"- repite con behemencia y yo pienso con la sonrisa apretada en un gesto serio, que los hombres que he amado nunca me han pedido eso.
"La vida es una novela María"- dice el abuelo.
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