domingo, 6 de marzo de 2016


MUDAR

Trabajo duro sembrarse, 
volverse mujer pedestre 
si el corazón está acostumbrado a tanto vuelo..
Difícil el llamado de la tierra a volverte profunda.
Porque los pies de la caminante - tienen el cuero duro de tanto andar 
en las superficies del mundo, 
y ahora, 
deben romperse para que crezcan las raíces de la mujer árbol. 
Dolorosa mutación, 
Esforzado respirar 
Porque cuando un cuerpo reclama sus límites 
y se dispone a danzar en la tribu, 
rompe el espacio, 
desequilibra, 
desarmoniza, 
acelera corazón abierto, 
se dispone al juego 
y hay alegría en ese vértigo
de llegar como el  Huayra  
-viento sagrado que sueña la raíz de su revolución-  
¡a contrapelo va! 
los sentidos despiertos confiando en el sostén:
Tierra abajo, 
continentes a los lados
impulsando la intención de la semilla; 
se abre el cuerpo de la danzante
y estalla. 


lunes, 16 de marzo de 2015

Manifiesto

Ya no escribo poemas;
 la poesía se me fue por los caminos.
Anda perdida en la selva,
pegadita a la tierra
con las uñas llenas de barro.
Anónima y silvestre en alguna ladera de los Andes,
es ahora campesina
y apenas balbucea el castellano.
No tiene dientes y a su sonrisa,
no le importa:
Se abre en medio del rostro de las abuelas
y me convida un plato frijoles “calientito”.
Ya no escribo.
 No.
Lo que creía “mi” poesía,
está atravesando  la Gran Amaru,  
se hunde en sus claros de luz,
en los misterios,
leyendas
y en todo lo que mis ojos  no han visto.
Ella es abobe,
huerto,
candela,
tambo,
leche recién ordeñada,
panela,
manos anchas de trabajo,
cuerpo combatiente,
espíritu claro.
Ya no escribo poesía,
ella ahora anda desnuda frente al mar,
atardeciendo sobre la espuma.
Es spondylus,
 peces
y algas,
pedacitos de huesos y coral que los pescadores recogen entre sus redes.
 Ya no escribo poesía porque ella
se está dibujando en el  telar de una mujer que se levanta con el alba
y desteje el  frío de la altura con sus colores. 
Ya no la busco,
el fuego me contó que danzó entre sus llamas hasta volverse colibrí
y después,
se enredó con la medicina.
Yo no sé dónde está ahora;
tal vez,
encerrada en tu cuerpo,
preguntando por nosotros
y nuestra revolución,
perdida entre la nostalgia y la valentía,
sosteniendo el aliento con el que respira la libertad
y mi amor.
Tal vez,
esté esperándote,
sentadita en la playa
o bailando desaforada entre tamboras y gaitas.
La poesía se  fue.
Seguro anda brotando de sol en el maíz,
 saborizando el cacao,
 perfumada entre los cafetales.
Borracha de chicha y masato,
 zigzaguea entre polleras, ponchos y sombreros.
La siento reírse de mi,
jugar conmigo a las escondidas,
guiñarme un ojo en la mirada verdadera de todas las persona con quien me he encontrado.
Me  tiende la mano en cada gesto de solidaridad con el que mi corazón se ablanda.
Ella ahora es manantial,
caverna,
 voz medicinal de los abuelos,
redención pura,
movimiento exacto.
Ya no puedo escribirla, petrificarla, asesinarla.
No tengo voluntad para eso. 
Mi voz es una ciudad abandonada.
Silente. Solitaria. Moribunda. Autorreferencial;
Por eso, enmudece.
Crece musgo donde antes habitaba la poesía,
humedecidos los diccionarios 
y la técnica que no tuve pintar universos con palabras,
dinamitados los puentes,
resecos los espacios verdes con los que quise engañar a mis sentidos.  
Sólo me queda la sangre hirviendo,
quemándose con cada álito con el que me promulgo completamente viva. 
Entonces,  cae el diluvio.
Llueve despiadadamente sobre las ruinas,
limpiándolas,
dándole paso a la Creación.
El follaje tapa lo que fue concreto.
Un río en mis zapatos tengo
y la selva naciendo en la voz;
y la selva,

es poesía. 

lunes, 12 de mayo de 2014

Del Titicaca al Quilotoa

Abre el cuerpo sobre el lago,
abre el cuerpo niña.
Azul llega la medicina
en cielos y aguas
que llueven sobre tu luna.
Abre el cuerpo sobre el lago,
abre el cuerpo niña
nada puedes guardarte,
aunque lo quieras,
nada posees
más que este instante de maravilla.

domingo, 16 de marzo de 2014

Creciente

La mar está hambrienta.
Se devora a sí misma
y devuelve cadáveres en la orilla.
Nos Reclama,
pide por nosotros,
pero yo solo tengo esta muerte entre mis manos:
Anónima,
pequeñita,
descuajeringada.
No tengo con quién llorarla,
ni dónde enterrarla.
Es tan mía,
tan sola y mía,
que ni putearte puedo.
La he sentido agonizar en el cuenco de mis manos,
resistir la noche abismada
y apretar los dientes hasta sangrar.
Luna que se fue derritiendo hasta ser un charquito de agua turbia
y deslizarse por la herida que hay en esta certeza:
no voy a perdonarte ser tan predecible en el temor.

II.

Pero Ella sigue,
reclama,
avanza sobre las profundidades,
levanta el sedimento,
espuma negra se vuelve su boca
y embravecida se rompe
cantando mi canción.
Repito:
solo tengo esta muerte
y el deseo que te mueras con ella.
No vamos a tener epitafios,
no estamos documentados en el mapa del tiempo,
fuimos actos que nadie atestiguó
y un par de indefiniciones con las que fagocitamos nuestras estrellas
hasta convertirlas en polvo debajo de mis pulmones.
Entrego
y pido:
"Madre de las transformaciones,
llévame,
destruime entre las rocas,
devorame,
volveme espuma,
noctiluca, si es que lo merezco,
pero  no dejes nada que se me parezca,
no me permitas ser tan igual a mi."

jueves, 13 de marzo de 2014

Plegaria para nosotros

Recen Comadres,
recen,
que la luna esta creciendo
y yo despido al sol  con los pies llenos de mar.
Recen Comadres,
que desde acá,
puedo oír sus voces,
como abejas laboriosas
envolviendo mi corazón estrujado de amar entre tanta incertidumbre.
Reconozco sus párpados cerrados bajo la luz de las velas.
Recen Comadres,
llámennos,
no nos dejen olvidar
ni caminar sin saber
qué forma y cuánto peso tenemos para erguirnos ante nosotros mismos
y sostener el encuentro.
Recen Comadres,
que el salto otra vez está dispuesto sobre el camino
y el jaguar encerrado en el círculo de sangre de mis antepasadas
amenaza con devorarme.
¡Hay Comadres!
Algo me dice que voy a necesitar de su canto.
Lo siento detenerse,
volver a dudar
y yo no puedo estarme quieta.
Que esta vez no nos asuste el amanecer,
que me encuentre,
que sea Amor
y sembradío.

domingo, 16 de febrero de 2014

Ando como Canto


Feliz de haber parte de la creación del primer disco de Nato Cortez, "Ando Como Canto". Una obra trashumante, gestante, acompañada por tantas manos y corazones, que no podemos dejar de sentirnos bendecidas por la Mama Quilla...canciones populares latiniamericanas, poesia, danza e improvisaciones varias!
Por el camino y los caminantes, por todo lo que aún no hemos vivido y sucederá, Salú!!

http://www.youtube.com/watch?v=mCROFvlV5Bg&list=PLHpAao4t0_hUtWvTKLlgORoOH1tfcvHDN&index=1

viernes, 10 de enero de 2014

Machu Pichu

Final y Comienzo

Soñaba, la Niña, con pájaros. Pájaros azules volando, rebotando entre las paredes de su casa. Gentes había que querían aplastarlos con escobas, pero ella estaba alli para abrirles puertas y ventanas y enseñarles la salida. Así el vuelo espantado por la presencia de la muerte, volvía a ser libertad y horizonte desconocido.
Sube la cuesta, la Mujer, aleteando dentro tanto camino andado. Pasan las horas en Machu Pichu, como un río caudaloso. Sol. Lluvia. Sol. Arcoiris. Lluvia en los ojos. "Ya todo ha sucedido"- cree Ella, la Mujer, que ahora acuna a la Niña que fue.
Un movimiento en el aire dice su nombre y ella gira hacia la izquierda para ver al pájaro de plumas azules detener su vuelo sobre el montón de piedras cuidadosamente apiladas donde Ella observa, por última vez, el mapa de tiempo escrito en medio de las montañas. Ríe en espiral, para Ella. Ahora sí: Todo ha sucedido.