viernes, 7 de junio de 2013



Habra que danzar hasta hervirse la sangre,
hasta quedarse en carne viva.
Ser Roja, Negra, Blanca/
Transparente.
Danzar y viajarse.
Partir,
romperse en espiral
y multiplicar la luz que nos habita.

Habra que danzar hasta hervirse la sangre,
hasta quedarse en carne viva.
Ser Roja, Negra, Blanca/
Transparente.
Danzar y viajarse.
Partir,
romperse en espiral
y multiplicar la luz que nos habita.

martes, 28 de mayo de 2013

Mujer Menguante

Abre luna,
abre el corazón sobre el agua.
Espejo oscuro está la noche 
y se estremece el borde con el color de mis plumas
Abre luna que el agua está preñada
y la creciente llega desde las profundidades con la fuerza del fuego.
Llora este cuerpo mío. 
Se llora para serme otra vez. 
Llanto que llueve sobre los callos donde sepulté mis escamas,
llora para que deje de boquear al costado del asfalto
llora para que deje de dolerme con esta respiración que me invento
porque no quiero que escuches cuando te estoy amando.
Llora el cuerpo para curarme la dureza.
Llora y se ablanda,
llora y se rinde,
llora y pide ayuda, perdón,  amor.
Llora mi universo entero.
Lloran las amebas, las partículas y las algas en la gruta más profunda de mi rebelión.
Lloran las piedras y los abismos tapados de soledad y silencio.
Me lloran los cuatro puntos cardinales
y el espacio sagrado del plexo.
Lloran  mis arrugas estas ganas de viajar sin tiempo
llora a gritos el cuerpo
porque tengo tanto miedo que se me entumecen los pies.
Lloran mis ríos y el mar oculto bajo el ombligo.
Lloran todas las mujeres que soy
y las sombras que iluminaste al verme
Llora mi universo
con sus animales y monstruos,
los mil caballos que me galopan la sangre
Lloran los pájaros, las flores y los gusanos.
Cruje la mujer-árbol:
otoñarse duele
pero el cuerpo es sabio
ceden los huesos y los músculos para dejarse ir con la corriente.
Abre luna,
el agua de mis entrañas  
ilumina este llanto ancestral con el que se fecunda tu llegada
y tu partida. 

Necesarias



Entonces la sombra en tus ojos.
Borde a borde,
nos invade la ciudad,
neblina que se filtra entre las rendijas
y avanza  colonizando el sueño.
Me ves
y ya no son tus pupilas portales de luna
 sino un campo de batalla. 
Hemos orbitado entre los mil soles de este abrazo,
la brújula fue la risa
el viaje, descubrimiento.
 Llega día sobre nuestra desnudez
y no amanece:
los amantes que hemos sido
se pierden en la bruma que vuelve  frontera el cuerpo.
 Bajo la ropa se marchitan galaxias y mundos silvestres.
Apenas un perfume fugitivo en  las horas sucesivas nos recordará haber estado muy cerca de la libertad.
Porque llega el día
y las estructuras golpean la puerta para decirnos qué Ser. 
Desde ahí me ves
y  las palabras que nos gustan se vuelven inútiles
para que recuerdes  que no tengo apetito por lo que muere en la palma de mis manos.
No  me pertenezcas,
no dejes de amar.

lunes, 15 de abril de 2013

Constelar



1.
¿De quién son estos muertos sino míos?
Historias de otros surcan mi historia.
Yo tejo el universo con el que me nombro, 
pero el hilo
llega ancestral a escribirme la piel con hábitos
que marcan rupturas en los días.
Siempre el abismo cercando mi paso.
Catacumbas de aire
por donde se asoman los ojos de quienes olvidaron el camino al cielo.
Se enroscan en mis rodillas,
amedrentando las pulsaciones,
llamándome invisibles sobre los hombros.
Pidiendo. Reclamando.
Esta raíz respira conmigo,
hinchada de fuego
se hunde profunda en la tierra oscura.
Vengo de esas profundidades,
gestando mis propias muertes voy naciendo.
Me reconozco y me parto
para volver.
¿Quiénes fueron mis ancestros si no fui yo?
Ordenar. Limpiar. Hacer lugar para cada cosa.
Devolver. Tomar. Construir espacio.
Poder elegir.
Te veo:
incorporo lo que falta
y te pido
                                                    Dejáme seguir.


2.
Caigo de rodillas
Soy/ frente a mi 
                                                             y el espejo somos todas.
Mujeres que trabajan hasta el hartazgo
con el hambre haciendo arcadas en las entrañas.
Mujeres viviendo en silencio/
esclavas pariendo hijos esclavos.
Llevo entre mis omóplatos
el grito
como un tatuaje doliente y esperanzado en la revancha de un día.
Mujeres que amasan el pan/ limpian la casa/ atienden al marido.
Mujeres que no saben de caricias/ ni del amor de los hombres.
Mujeres-pájaro
heridas,
viendo pasar el tiempo como una película que siempre dice lo mismo
recreando la pobreza sobre el barro de su casa/
muriendo en el anonimato con la angustia hecha carne.
Yo soy ellas.
Y también
soy esas mujeres que por amor,
se abren camino en la selva,
se animan al mundo
y luchan como pueden 
para no acostumbrarse a la tristeza.
Mujeres que saben el lenguaje de la tormenta,
que enloquecen
y se enfrentan al espejo
para refutar  la historia.
Llevo en mi la contradicción,
mi voz les canta/ las invoca/ las celebra
porque son ellas las que se levantan  en el amanecer
silenciosas/ gritando/
a recorrer los caminos del mundo/
sostenerlo
y transformarlo.


3.
“si al menos
pudiéramos alcanzar al otro con un gesto
tal vez lo salváramos
salvándonos”
Yolanda Gozalvez.


¿Dónde la línea divisoria entre los míos y los tuyos
si somos siempre un nosotros?
El costurero de mis abuelos,
las herramientas y semillas del huerto,
los platos de sopa,
el fusil empuñado,
el llanto del victimario recorriendo la cadena de vidas.
¿Quienes son estos muertos?
A quién le duele el hijo que se lleva la violencia,
A quién el basural de mi barrio, 
el padre asfixiado en las minas,
los hematomas en mi piel. 
Quién se avergüenza por aquel que incendió casas en la miseria,
familiar de quién, los ojos escarchados en la intemperie de la noche.
Quién responde por vos cuando no podes dejar de mentir.
Estuve en el comienzo,
todos tenemos el mismo apellido.
¿Mis muertos?
Lo único que veo son cauces de un mismo río.
Movimiento dominó al centro del cosmos,
procesión de generaciones percutiéndose unas a otras.
Asumir tu lugar es saberte el mundo entero.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Días y días


Hay días en que tengo los ojos más claros. 
Arde la brasa que era carbón 
y el camino se abre en la huella del fuego. 
Vientos del este susurran en mis omóplatos,  
dejar ir lo que pesa y ya no existe. 
Hay días en que tengo los ojos más claros y puedo ser  faro,
si quisieras
El silencio
es  mediodía en la llanura

no hay  sombra que diga lo contrario.    

lunes, 3 de septiembre de 2012

pedaleando despedidas y bienvenidas

LAPSUS

Hijos del sueño
resina que atrapa la lluvia de este sol
así se vuelven tus ojos que saben mirar 
y comprenden mis correrías. 
Pedacito de río es mi cuerpo
torrente desbocado debajo de la ropa
vos te reís
me ves y te reís
miras mi transitoriedad como un país 
y la necesidad cede paso. 
Flota, se esparce, se deja enredar
y sosiega contando pecas en tu espalda. 
Yo sé que no pertenezco,
que me estoy yendo, como siempre,
pero me gustaría tanto quedarme un rato mas...
Es que hay pájaros detrás de tu risa
encuentro las plumas desperdigadas sobre la casa, 
entre las sábanas, 
el sillón y la máquina de escribir. 
Pájaros colorados
con las alas perfumadas de canciones y libros viejos,
toda la noche están jugando a desordenarme el cuerpo. 
Debiera empezar a preocuparme.
Pero no. 
Algo se interpone y dice no. 
Suena el amanecer en la ventana,
el azar perfuma la mesa 
y vos servís las medialunas.



HASTA LUEGO

Llegaste/ 
creías estar respirando con el vapor inasible del silencio/
como quien se da una tregua,
llegaste.  
Te dejé deambular, merodear, esconderte.
Nos sondeamos en los gestos 
y vos seguías creyendo estar a salvo de la palabra
como quien ha robado
callabas 
sin evitar que leyera en tu aliento el torbellino.
Sentado en mi mesa buscaste alimento escarbando entre el arroz
y la proximidad apenas cierta de tu mano y la mía.
Falta el pan- dijiste.
Recorrias el espacio implacable,
venías buscando compresas para la fiebre,
sahumador para alivianar las penas.
Con la garganta en llamas
llegaste 
buscando un pedacito de tierra donde apoyar la frente   
escarbaste en los rincones de mi cuerpo esperando encontrar restos de amanecer. 
Te dolías al contacto,  
apenas si respirabas para no quemarme
 yo vi la muerte, 
pero no supe cual de todos tus epitafios querías que conjurara. 
Buscabas sin pedir
no pude hacer nada,
te leía y sabía,
venías a buscar algo que no era yo. 

lunes, 2 de julio de 2012

Hasta cuándo


Yo te pregunto/
cuando el cuerpo del tiempo se recuesta sobre mi
y tiene tu olor/
te pregunto.
Abrazarte y sentirme en casa es una reminiscencia genética;
útero en la tierra/
glaciares zumbando intemperies/
fogón era tu abrazo y lo demás anecdótico
Por eso te pregunto.
Porque te escucho a mar de por medio,
a millones de abismos,
a litros de huidas.
Te escucho amarme inútilmente.
Te escucho decirlo
y retroceder sobre el torrente,
cerrar compuertas para echar a andar la usina del deseo
con la que se pulverizan mis gestos escapatorios.
Estoy ahi.
Cuando despierto,
estoy ahi.
Envuelta en tules rancios
con el aguijón de la araña en la nuca,
 inmóvil me convierto en presa,
envenenada de círculos repito la fórmula: 
es el otoño
es amor
y el canibal tiene tu nombre